l fenómeno El Niño genera un desafío particular para el arroz paraguayo, especialmente en las zonas bajas y planas, donde el exceso de agua puede elevar el riesgo de inundaciones.


El productor Héctor Ramírez señaló que será clave reforzar los sistemas de drenaje, evitar áreas vulnerables y utilizar bombas cuando sea necesario, aunque estas medidas pueden elevar los costos, sobre todo en campos alejados de la red eléctrica.

Pero el principal impacto no estaría solamente en el exceso de agua, sino en la menor radiación solar asociada a períodos más lluviosos. Ramírez explicó que el arroz mantiene una relación prácticamente directa entre disponibilidad de luz y productividad: si la radiación solar disminuye 20%, el rendimiento también podría caer 20% durante el período de mayor exigencia del cultivo. Por eso, será determinante lograr que la floración coincida con una etapa de mayor disponibilidad de luz.

Ante este escenario, la fecha de siembra toma un papel central. El productor explicó que ya decidió anticipar las labores, iniciando la siembra desde julio, debido a las lluvias frecuentes y al riesgo de que una siembra tardía derive en una cosecha fuera del período más favorable. Además, una siembra más temprana puede requerir ajustes en la fertilización y una planificación más precisa del manejo del cultivo.

El desafío llega en un contexto donde la productividad nacional todavía se ubica por debajo de 7.000 kilos por hectárea, aunque existen productores que alcanzan promedios de 10.000 kilos y lotes que superan los 12.000 kilos. Con costos elevados y precios que han generado dificultades durante los últimos dos años, el objetivo será aprovechar el potencial productivo sin que los excesos de lluvia, la falta de luz o los problemas de drenaje terminen reduciendo los rendimientos.

FUENTE: MEGACADENA