El joven fue ultimado con extrema violencia en un inquilinato de Encarnación; sus allegados denuncian lentitud judicial y claman justicia ante la crueldad del ataque.


A cuatro años del brutal asesinato que conmocionó al barrio Santa María de Encarnación, la familia de Eduardo Zarza continúa clamando por justicia y exige la pena máxima para los dos supuestos autores del crimen.

El hecho, ocurrido en el año 2022 dentro de un inquilinato, se destacó por la extrema saña con la que fue ultimado el joven, quien sufrió múltiples heridas de arma blanca en zonas vitales y signos de haber intentado defenderse desesperadamente antes de morir.

De acuerdo con el informe forense del doctor Pablo Krummel, el cuerpo presentaba lesiones de una violencia inusitada, concentradas principalmente en el rostro, la cabeza y el tórax. El profesional detalló que Eduardo sufrió fracturas óseas importantes en la cara, pérdida de piezas dentales e incluso la pérdida de un globo ocular, además de tener dedos cercenados, lo que evidencia la crueldad del ataque. Las heridas punzantes en la región del corazón fueron identificadas como las lesiones que finalmente acabaron con su vida, sumadas a las fracturas en los miembros superiores que confirman la resistencia que opuso la víctima frente a sus agresores.

En la escena del crimen intervinieron agentes de la Comisaría 59ª, personal de Criminalística y el Ministerio Público, bajo la dirección de la fiscal Griselda González.

A pesar del tiempo transcurrido y de que existen dos personas señaladas como los presuntos responsables, el proceso judicial ha avanzado con lentitud, lo que ha generado una profunda indignación en el entorno familiar.

Los parientes de Eduardo Zarza han manifestado públicamente su frustración ante la falta de una condena firme, reiterando que la gravedad del ensañamiento demostrado en el asesinato amerita la sanción más alta prevista en el código penal paraguayo para ambos procesados.