Un total de 217 parejas dieron el “sí, quiero” en dos ceremonias llevadas a cabo en las ciudades de Pedro Juan Caballero y en Zanja Pytã.
- 30/05/2026
- Por Edicion Prensa
Tras dos jornadas de casamientos comunitarios en dos municipios de Amambay, un total de 217 personas contrajeron matrimonios religiosos auspiciados por la Fundación Santa Librada.
La primera jornada con 163 parejas se inició en horas de la mañana de ayer en el tinglado de la Parroquia San Gerardo, de Pedro Juan Caballero.
En su mayoría las contrayentes ya tienen una convivencia de más de cinco años como uno de los requisitos. La segunda jornada tuvo lugar por la tarde en la iglesia Cristo Redentor del distrito de Zanja Pytã.
Una de las parejas integradas por Cleusa Alfonso y Mauro Cabañas, en más de dos décadas de convivencia –según contaron–, nunca tuvieron la oportunidad de contraer nupcias.
Visiblemente emocionada, Cleusa comentó que viven juntos y cumplen 22 años en junio entrante. “Nosotros nos habíamos conocido en mi trabajo, luego ya pasamos a vivir juntos y desde ese momento nunca más nos separamos”, reveló la mujer.
Llegaron a concebir a una sola hija, quien actualmente tiene 17 años. “Es la única que pudimos traer al mundo”, afirmó Cleusa.
Como actualmente residen en la capital del Amambay, dijo que se enteraron del evento a través de la comunidad religiosa a la cual pertenecen y no perdieron tiempo en apuntarse.
“Yo misma le pedí a mi marido para participar del casamiento, hace 15 días nos casamos en el civil y hoy con la bendición de Dios ya estamos casados en la Iglesia”, relató la novia.
Otra de las parejas que unió su vida matrimonial en la Iglesia San Gerardo es la conformada por Máximo Valerio Brítez y Adriana Benítez, quienes pertenecen a la etnia Paî Tavyterã.
Máximo se dedica a la docencia y Adriana es enfermera en su comunidad Ita Jeguaka. Llevan juntos 20 años de unión y tienen cuatro hijos.
“Llegó el momento del casamiento, en varias oportunidades ya hemos querido casarnos, pero no tuvimos la oportunidad. Primero por los gastos para juntar todos los documentos y luego la falta de tiempo. Ambos tenemos nuestra propia actividad y ahora aprovechamos en nombre de Dios; por eso quiero agradecer a los organizadores porque ellos corrieron con todos los gastos. Ahora nos resta pedir a Dios que a partir de este momento seamos mucho más felices”, refirió Valerio al señalar que la monja Laurita que trabaja en la misma comunidad indígena les ofreció contraer nupcias en dicha boda comunitaria.
Laura Olmedo, en representación de la Fundación Santa Librada, comentó que preparar estas bodas comunitarias les demandó cerca de un año sumando todos los preparativos pertinentes.
En las dos parroquias, San Gerardo de PJC y en Santísimo Redentor de Zanja Pytã, iniciaron los trabajos de preparación antes, ya que cada uno se encargó de juntar y proponer a las parejas. “Afortunadamente llegamos a juntar 163 en PJC y 54 en Zanja Pytã”, precisó.
Con estas celebraciones –dijo–, la fundación lleva casando a 6.419 parejas en todo el proyecto Sagrada Familia. “Nuestra misión es llegar a las comunidades en todo el país y suelen ser nueve meses antes para poder coordinar con los responsables de cada zona, quienes realizan la búsquedas de las parejas en común y que tiene el interés de formalizar a través de la fe católica su unión”, compartió Olmedo.
En la iglesia Salvador del Mundo del distrito de Zanja Pytã, 54 parejas oficializaron su unión matrimonial religiosa también con apoyo de la Fundación Santa Librada.
El padre Albino Gayoso, párroco de la cuasiparroquia Santísimo Redentor de Zanja Pytã, agradeció por la realización de la boda comunitaria.
Es la primera ceremonia de esta naturaleza que realizan con el apoyo de la Fundación Santa Librada. Es por eso que expresó su agradecimiento por el respaldo brindado a la comunidad eclesial.
“Cuando tuvimos conocimiento (de la posibilidad de realizar la boda colectiva), asumimos el compromiso y tuvimos el apoyo de estas parejas que querían llegar al sacramento del matrimonio”, expresó.
También en su homilía, el religioso recordó a los contrayentes el compromiso de fortalecer la unión matrimonial, la cual desde ese momento están asumiendo.
Entre los 54 contrayentes se encontraba la pareja formada por don Enrique Perrupato, de 62 años, y doña Amalia Mazacotte (58), quienes llevan juntos 30 años de unión civil. “Cuando surgió esta oportunidad decidimos llegar juntos al altar de Dios”, señaló la mujer y agregó que ambos tienen dos hijos, quienes ya formaron sus respectivas familias. “Tenemos nietos ya. Cuando se fueron los diáconos a nuestra casa a preguntar si tendríamos interés de casarnos, decidimos juntos dar nuestro compromiso para participar del casamiento. Nuestros hijos también estuvieron de acuerdo y acá estamos”, compartió Amalia.
Estela Acosta, coordinadora local, señaló que por requerimiento del Consejo Pastoral de la Parroquia San Gerardo, realizaron esta boda comunitaria en Zanja Pytã.
“Las comunidades locales y rurales son bastante amplias y muchas parejas estaban en situación de concubinatos, principalmente, por cuestiones económicas que no podían casarse”, compartió al indicar que el único requisito que pusieron fue tener un mínimo de cinco años de convivencia.
FUENTE: UH