La comunidad educativa de la Escuela N.º 640 despidió a Fidelina Brizuela, recordada por su vocación, calidez humana y legado imborrable tras 15 años de servicio.
- 06/05/2026
- Por Edicion Prensa
En una tarde marcada por el silencio y las lágrimas, la comunidad educativa de la Escuela N.º 640 del barrio San Isidro de Encarnación dio el último adiós a la docente Fidelina Brizuela Silvero, cuya repentina partida conmocionó a colegas, alumnos y familias enteras.
El emotivo homenaje estuvo cargado de recuerdos, abrazos y palabras de gratitud hacia una mujer que hizo de la enseñanza no solo una profesión, sino una verdadera vocación de vida.
Durante 15 años, Fidelina dejó una huella profunda en la institución, destacándose por su compromiso, su calidez humana y su inquebrantable amor por sus alumnos.
Quienes la conocieron la describen como una persona solidaria, amable y siempre dispuesta a tender una mano.
En el aula, su paciencia y dedicación marcaron la vida de generaciones de niños y niñas; fuera de ella, su espíritu de servicio también se reflejaba en su labor como catequista, donde acompañaba con fe y entrega a su comunidad.
A sus 49 años, Fidelina era esposa y madre de dos hijas, a quienes amaba profundamente y por quienes luchaba día a día.
Su inesperado fallecimiento, ocurrido en su propio lugar de trabajo a raíz de un aparente accidente cerebrovascular (ACV), deja un vacío difícil de llenar.
Hoy, más que una despedida, Encarnación rinde homenaje a una mujer que vivió para servir, enseñar y amar. Su legado permanecerá intacto en cada alumno que formó y en cada corazón que tuvo el privilegio de conocerla.