Al menos tres violentos atracos armados contra personal aduanero y del comercio exterior exponen un patrón sistemático de seguimiento que moviliza al Ministerio Público.
- 24/08/2026
- Por Edicion Prensa
Una preocupante ola de asaltos a funcionarios de la DNIT desató la alerta de los organismos de seguridad en Ciudad del Este. El último episodio delictivo ocurrió el viernes por la noche y tuvo como blanco directo a una trabajadora de la institución estatal. Ante la reiteración de estos hechos, las autoridades locales sospechan sobre la operatividad de una red criminal organizada en la zona de la Triple Frontera.
La víctima reciente fue identificada por los intervinientes como Fany Balbina Herrera Agüero. Dos hombres armados con fusiles la sorprendieron con violencia extrema al ingresar al estacionamiento de su inmueble. El llamativo despliegue táctico evidenció una preparación logística superior a la del crimen común. Sin embargo, la denunciante afirmó que los asaltantes solo se llevaron una cartera, un celular y dos millones de guaraníes.
Poco después, el automóvil utilizado por los delincuentes apareció completamente incinerado en las inmediaciones del lugar del hecho. Para los peritos policiales resulta contradictorio semejante despliegue para sustraer un botín tan reducido. Asimismo, la imponente residencia de la funcionaria, protegida con una estructura de alta seguridad similar a un búnker, llamó la atención de los agentes intervinientes por el alto nivel de vida exhibido.
Este caso se sumó al violento asalto registrado días atrás contra otro integrante de la administración aduanera en la capital departamental. En esa ocasión, un grupo armado interceptó a balazos en plena vía pública a Rubén Darío Márquez Gavilán. El ataque confirmó la existencia de un seguimiento sistemático contra trabajadores del área de fiscalización y del comercio exterior.
Aunque a Márquez le sustrajeron doce millones de guaraníes, el propio funcionario minimizó públicamente el impacto financiero del atraco. La víctima declaró ante los medios que la suma robada “no era mucho dinero” para él. Estas expresiones incrementaron las sospechas de los investigadores sobre la naturaleza real de los flujos de dinero en efectivo que circulan dentro del sector.
La seguidilla de atracos inició el pasado 4 de agosto frente al recinto de Algesa, a la altura del kilómetro 12 de la Ruta PY02. En esa oportunidad, al menos tres hombres armados en una camioneta de alta gama chocaron de frente el vehículo de Enrique Nicolás Ibáñez, empleado de una importadora. Pese a ser encañonado con una escopeta, el conductor maniobró con rapidez y logró refugiarse en el predio aduanero.
Los peritos del Departamento de Investigaciones de Alto Paraná detectaron claras coincidencias en el modus operandi de los tres episodios. La logística empleada, los rodados de apoyo y las tareas de inteligencia previa delatan la participación de gavillas estructuradas. Por tanto, las pesquisas sugieren que los asaltantes disponen de datos precisos sobre los movimientos de sus objetivos.
El Ministerio Público asumió la dirección de las investigaciones y analiza minuciosamente las grabaciones de las cámaras de seguridad. Los fiscales intervinientes buscan reconstruir las rutas de escape e identificar el origen de los rodados empleados en los atracos. Al mismo tiempo, se indaga si las víctimas transportaban sumas de dinero superiores a las denunciadas en las actas policiales.
Hasta el momento, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios no emitió pronunciamientos oficiales sobre estos sucesos. Históricamente, las áreas aduaneras arrastran sospechas por presuntas recaudaciones paralelas de los denominados “maletines para la corona”. Pese a las reformas y controles impulsados por la administración de Óscar Orué para transparentar el sector, la violencia desatada en Ciudad del Este reaviva las sospechas sobre viejas prácticas fronterizas.
Fuente: LPO/RDN