Don Rafael Fariña, con el alma quebrada, implora a la orilla del subembalse por la aparición de su hijo, Jorge Darío Ferreira, quien es intensamente buscado tras un trágico suceso.


El amanecer de este sábado no trajo consuelo para Don Rafael Fariña. A la orilla del subembalse, con la mirada perdida en el agua y el alma quebrada, inició la jornada de rodillas, aferrado a la fe y a una única esperanza: encontrar a su hijo.

La escena, profundamente desgarradora, se vivió sobre el puente que une los barrios Bernardino Caballero y San Pedro de Encarnación. Allí, en medio del silencio apenas interrumpido por el murmullo del agua, un padre rezaba con el corazón en la mano, implorando por una respuesta que calme su dolor, aunque sea la más dura.

Su hijo, Jorge Darío Ferreira, es buscado intensamente desde la tarde del viernes, luego de que, según versiones preliminares, se habría arrojado a las aguas del subembalse del arroyo Mboi Kae tras una discusión con su pareja.

Mientras tanto, agentes de la Marina y bomberos voluntarios continúan con una incansable y angustiante tarea de búsqueda.

Cada minuto que pasa pesa como una eternidad para una familia que no pierde la fe, pero que comienza a enfrentarse al peor de los temores.

Entre el dolor y la esperanza, el ruego de un padre se eleva en silencio, pidiendo al menos una oportunidad de despedirse, de darle a su hijo la dignidad de un último adiós.