Prevención eficaz frente a hospitalizaciones y formas graves


El dengue constituye una enfermedad viral de alto impacto en la población infantil y adolescente. En el grupo etario pediátrico, la infección puede evolucionar rápidamente hacia formas graves, caracterizadas por fuga plasmática, hemorragias importantes y compromiso de órganos vitales. Entre los signos de alarma se encuentran dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado de mucosas, irritabilidad o somnolencia y descenso de la presión arterial. Sin una intervención oportuna, estas manifestaciones pueden progresar a shock y falla multiorgánica.

El riesgo de complicaciones severas aumenta en casos de reinfección por un serotipo diferente del virus, debido a mecanismos inmunológicos que potencian la respuesta inflamatoria. Por ello, la prevención resulta fundamental para reducir hospitalizaciones y mortalidad.

La vacuna TAK-003 (Qdenga) se aplica en un esquema de dos dosis, con un intervalo de tres meses entre cada aplicación, y ha demostrado alta eficacia en la disminución de casos graves y hospitalizaciones. Su incorporación, junto con el control del mosquito vector y la educación comunitaria, fortalece la protección de la población pediátrica y contribuye a disminuir significativamente el impacto del dengue en este grupo vulnerable.