La joven deportista comenzó a practicar handball a los 3 años y este fin de semana cumplió el sueño de debutar con la camiseta del club capitalino, del que además es fanática.


Con apenas 8 años, la pequeña encarnacena Sabrina Benítez Dohmen comienza a construir una prometedora trayectoria en el handball nacional. Su talento, disciplina y perseverancia despertaron el interés del Club Cerro Porteño Handball, institución a la que fue convocada y con cuya camiseta tuvo la oportunidad de debutar durante este fin de semana.

El logro tiene un significado especial para Sabrina, ya que además de representar un importante paso en su carrera deportiva, pudo vestir los colores del club del que es fanática. Desde muy pequeña encontró en el handball una de sus grandes pasiones y, a los 3 años, comenzó a entrenar de manera constante.

Su crecimiento dentro de la disciplina fue acompañado por horas de entrenamiento y una fuerte dedicación, factores que hoy le permiten recibir oportunidades en equipos de la capital del país. Según explicó su padre, Ángel Benítez, Cerro Porteño es la segunda institución capitalina que demuestra interés en el talento de la niña.

“Ella arrancó a entrenar handball desde los 3 añitos. Este es el segundo club de la capital del país que la llama y estamos muy orgullosos de ella, porque es algo que logró solita mediante su disciplina, constancia y ganas de mejorar cada día”, señaló.

El deporte también forma parte del entorno familiar de Sabrina, ya que sus padres son entrenadores de handball en Encarnación. Ambos acompañan de cerca su proceso, brindándole apoyo durante los entrenamientos y en cada nuevo desafío.

Tras su debut, la pequeña deportista dedicó este importante momento a toda su familia, considerada su principal respaldo en este camino. Con entusiasmo y los ojos puestos en el futuro, Sabrina pretende continuar entrenando y perfeccionando sus habilidades.

Su historia representa una muestra de que la pasión, el esfuerzo y la constancia pueden abrir grandes oportunidades desde edades tempranas. Con solo 8 años, Sabrina ya lleva el nombre de Encarnación a nuevos escenarios del handball paraguayo.