La ingesta de bebidas alcohólicas desde temprana edad interfiere en el desarrollo cerebral, la memoria y la coordinación, e incrementa el riesgo de padecer ansiedad, depresión y otras enfermedades a largo plazo.
- 28/02/2026
- Por Edicion Prensa
En Paraguay, la Ley N.°1.642/2000 prohíbe la comercialización, venta o suministro gratuito de bebidas alcohólicas en locales públicos a menores de 20 años.
Un estudio sobre prevalencia de consumo de drogas, factores de riesgo y prevención en jóvenes escolarizados de 12 años y más, efectuado por el Observatorio Paraguayo de Drogas, revela que la puerta de entrada a las sustancias ilícitas para muchos adolescentes y jóvenes la abre el consumo de alcohol y tabaco, sustancias de venta legal, socialmente aceptadas y de fácil acceso, tanto por su costo como por la cantidad de bocas de distribución y expendio que posee.
Desde la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles (DVENT), dependiente de la Dirección General de Vigilancia de la Salud, mencionan que la intoxicación por alcohol, ocasional o habitual, constituye un patrón de consumo de alto riesgo. Este riesgo aumenta según las condiciones de quien bebe, siendo los más vulnerables los jóvenes, debido a que una persona en crecimiento es más sensible a los trastornos que produce la intoxicación por alcohol. A esto se suman los riesgos asociados al consumo, como producir o ser víctimas de siniestros viales o de hechos de violencia.
El patrón más frecuente entre la gente joven es el consumo episódico excesivo definido por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como “la ingesta de gran cantidad de alcohol en una sola ocasión o en un período corto de tiempo”. Esta práctica se registra con mayor frecuencia durante los fines de semana en escenarios nocturnos, siendo en muchos casos su motivación principal la búsqueda del estado de embriaguez.
Efectos que produce el consumo de alcohol
La Unidad de Alcohol dependiente de la DVENT advierte que el alcohol produce efectos que van más allá de la voluntad de quien lo consume. El alcohol tiene efectos, tanto a corto como a largo plazo, en prácticamente todos los órganos del cuerpo. Además de ser nocivas para la salud, debilitan el sistema inmunitario.
La ingesta de bebidas alcohólicas a temprana edad interfiere en el desarrollo cerebral, y puede afectar gravemente las habilidades cognitivas, la memoria y la coordinación, e incrementar el riesgo de padecer ansiedad, depresión y enfermedades crónicas a largo plazo.
Beber en exceso aumenta el riesgo de violencia, lesiones y accidentes automovilísticos. También puede aumentar el riesgo de problemas de salud a largo plazo como enfermedades hepáticas, cáncer, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, hipertensión y defectos de nacimiento.
El consumo de alcohol es un problema social; por tanto, la solución debe ser colectiva.