El jefe policial desestimó la hipótesis de un asalto por fines de robo y describió el seguimiento automovilístico contra la víctima que clamó por perdón antes de ser subida por la fuerza.
- 26/06/2026
- Por Edicion Prensa
El comisario principal Carlos Acosta, argumentó que las declaraciones preliminares brindadas por la pareja de la víctima presentan severas inconsistencias de tiempo y espacio respecto al supuesto interés comercial que motivó el traslado de los afectados.
El director de la Dirección de Prevención de Central de la Policía Nacional, aclaró que la mujer se negó inicialmente a formalizar la denuncia escrita ante los oficiales de guardia, alegando un estado de shock emocional insuperable tras el despliegue del operativo.
Según las verificaciones de las patrullas jurisdiccionales, los delincuentes obviaron la sustracción de los bienes materiales y centraron su acción en capturar de forma directa al trabajador de servicios motorizados. Los detalles del seguimiento criminal en el área metropolitana, se expusieron en la mesa de Espresso informativo por La Tribu 650 AM.
El itinerario de la pareja se inició al término de la jornada laboral con un desplazamiento en motocicleta desde las inmediaciones del barrio capitalino de Sajonia. Las afirmaciones del comisario Carlos Acosta, precisaron que el encuentro con los supuestos vendedores de un rodado ofertado en plataformas virtuales se pactó para las 19:00 horas. El sitio seleccionado para la transacción, correspondía a una calle empedrada con escasa iluminación pública en el barrio Mbocajaty de la localidad de Ñemby. Esta maniobra de aproximación nocturna despertó las sospechas de los motociclistas, quienes decidieron abortar las tratativas comerciales e iniciar una fuga acelerada ante la actitud hostil de los ocupantes de un automóvil de color blanco.
El escape de los afectados se extendió a lo largo de 6 cuadras de persecución directa bajo el acoso constante del vehículo liviano que intentaba cortarles el paso en las esquinas. Las crónicas del jefe policial Carlos Acosta, describieron el instante en que los ocupantes de la motocicleta casi pierden el equilibrio al ingresar al estacionamiento de un conocido supermercado local. Los testigos presenciales de las góndolas, confirmaron que los atacantes persiguieron al repartidor al interior del salón comercial mientras este exclamaba reiteradas peticiones de disculpas en castellano. Las grabaciones del circuito cerrado de televisión, registraron las expresiones verbales en guaraní de los captores quienes ordenaban la salida obligatoria de la estructura edilicia.
Las evidencias colectadas por los agentes de investigación criminal descartan la ejecución de un robo agravado tradicional debido al equipamiento táctico exhibido por los delincuentes. Las evaluaciones del comisario Carlos Acosta, revelaron que uno de los atacantes portaba una cadena de seguridad similar a unas esposas de contención civil para neutralizar la resistencia física del delivery. El repartidor secuestrado, fue identificado como Martín González Martínez de 37 años de edad, quien carece de antecedentes judiciales en los registros informáticos de la base de datos de la repartición policial. Las patrullas técnicas, constataron que el teléfono de la marca iPhone propiedad de la víctima emitió su última señal activa en las cercanías de la ruta que conecta Ñemby con la zona de la planta industrial de Coca Cola.
Las dependencias de la magistratura judicial iniciaron los requerimientos formales para obligar a la comparecencia testifical de los acompañantes directos en el transcurso de las próximas horas. Las determinaciones de la Dirección de Prevención de Central de la Policía Nacional, dispusieron el despliegue de brigadas de control de control de rutas periféricas para localizar el vehículo de los captores. El alto jefe policial Carlos Acosta, coordina las mesas operativas con los agentes del Ministerio Público para delimitar el entorno familiar y laboral del ciudadano privado de su libertad. El esclarecimiento del móvil real del rapto, dependerá del análisis de los cruces de llamadas de los terminales de comunicación que utilizaba el trabajador en Central.
FUENTE: LA TRIBUNA