El sector del transporte de ganado atraviesa un escenario crítico, marcado por menor actividad, altos costos operativos y una infraestructura vial deficiente.


l transporte de ganado en el país atraviesa uno de los momentos más exigentes de los últimos años. Se trata de una actividad que depende de muchos factores al mismo tiempo: el clima, el estado de los caminos, la cantidad de ganado disponible y el ritmo de los mercados. Cuando alguno de estos elementos falla, todo el sistema se resiente. Hoy, varios de ellos están jugando en contra.

Gilberto Maldonado, presidente de la Asociación de Transportistas de Ganado, explica que la realidad vial del país es uno de los principales obstáculos. Cerca del 80% de los caminos siguen siendo de tierra, una condición que complica de manera directa el trabajo diario. Cada lluvia, cada período de sequía o cada tramo deteriorado se traduce en más costos, demoras y riesgos, especialmente porque se transporta carga viva.

Durante el 2025, el movimiento del sector cayó entre un 10% y 12% en comparación con el año anterior. El clima fue determinante: hubo períodos en los que la actividad estuvo prácticamente paralizada durante casi tres meses. Esa inactividad deja consecuencias económicas que no se recuperan fácilmente.

Aunque los camiones no circulen, los gastos no se detienen. Los transportistas deben seguir pagando salarios, seguros, administración, mantenimiento de las unidades y de los predios. En este escenario, Maldonado señala que el sector no atraviesa una etapa de crecimiento, sino que se encuentra haciendo un esfuerzo constante para mantenerse operativo. 

Desde 2011 hasta hoy, la cantidad de camiones habilitados para el transporte de ganado se redujo en alrededor de un 30%. De unas 1.600 unidades registradas, el descenso no solo afecta al rubro, sino también al empleo y a actividades vinculadas como la venta de combustibles, cubiertas y servicios mecánicos.

El panorama se vuelve aún más ajustado al analizar los costos. El combustible representa entre el 37% y el 42% del valor total del flete. A esto se suman cubiertas, repuestos y mantenimiento, cuyos precios están atados al dólar.

Con tarifas que oscilan entre 360 y 420 guaraníes por kilómetro, el margen de rentabilidad es mínimo. Sin mejoras en la infraestructura vial y con un crecimiento limitado del hato ganadero, el sector se mantiene en una línea muy fina.

Fuente: Megacadena/RDN