Mari Gómez estaba a punto de entregar sus datos personales a estafadores, cuando otra amiga la alertó y frenó todo.


Quería relajarse y desestresarse, pero casi le dio un patatús. El sábado 28 de marzo pasado, Mari Gómez, la sandwichera viral de Encarnación, fue a la peluquería y ahí empezó todo el susto. Mientras estaba con la peluquera, en pleno mimo le llegó un mensaje de WhatsApp que parecía de alguien de confianza, otra vieja amiga. 

Le dijo que vendría de Brasil y que necesitaba un favor, que le reciba una encomienda. 

Sin pensar mal, Mari accedió y hasta pasó sus datos para que le entreguen el paquete en su casa, según contó a través de sus redes. Según contó después, todo era parte de un engaño bien armado. Primero te escriben como si fueran alguien conocido, te hablan con confianza y te piden ese “favorcito” de recibir un paquete del exterior. 

Cuando aceptás y pasás tus datos, después viene la segunda parte: te avisan que la encomienda quedó retenida y te empiezan a pedir plata para supuestos trámites, multas o liberación del paquete. Ahí es donde la gente termina cayendo y pagando por algo que en realidad no existe.

En su caso, llegó a dar sus datos, pero en medio de todo empezó a dudar. “Me bloqueé, me quedé papel, no sabía qué hacer, me desesperé muchísimo y sentí que me metí en un problema enorme por querer ayudar nomás. 

Me agarró un susto horrible y pensé cualquier cosa en ese momento”, contó sobre cómo reaccionó cuando algo ya no le cerraba. Ahí decidió frenar y no seguir con la supuesta encomienda. El susto fue tan grande que terminó llorando de la angustia y del estrés que le generó toda la situación. 

Dijo que fue un momento muy fuerte y que incluso pensó en lo peor por la presión que sintió. Después fue a hacer la denuncia y le aclararon que se trataba de un intento de estafa bastante común. Le explicaron que muchas veces usan cuentas clonadas de WhatsApp o identidades falsas para hacerse pasar por amigos o familiares, y así ganar confianza rápido.

Pide a la gente que no caiga en lo mismo

 A partir de lo que le pasó, decidió alertar a la gente para que no caiga en lo mismo. “No pasen su número de cédula a nadie así nomás, no acepten encomiendas de gente que no conocen y siempre llamen para confirmar que sea de verdad la persona. 

Hoy en día hasta te pueden escribir como si fuera alguien cercano y uno cree todo”, advirtió. También contó que este tipo de casos apunta mucho a personas mayores o gente que está en un momento vulnerable, porque son más fáciles de engañar. Dijo que ella misma creyó que todo era real y que por eso entiende cómo otros pueden caer. 

Por último, mencionó que su amiga, que estaba con ella, la peluquera, fue clave en ese momento porque le ayudó a reaccionar y a cortar todo antes de que avance más. Gracias a eso, la historia no pasó a mayores y quedó solo en un gran susto.

Fuente: EXTRA