Miguel Domínguez regresó a Paraguay tras 22 años de residencia en Europa y encontró supuestamente a su madre en graves condiciones de abandono en el Hogar de Ancianos San José.
- 21/10/2026
- Por Edicion Prensa
Miguel Domínguez, un paraguayo radicado desde hace 22 años en Suiza, retornó al país de sorpresa para visitar a su madre, quien padece de alzhéimer y se encontraba internada en un asilo de Luque.
La mujer había sido ingresada de forma transitoria al Hogar de Ancianos San José, una residencia administrada por una congregación religiosa originaria de España. Según relató el hijo, por el servicio abonaba una cuota mensual de G. 6.500.000, pero alcanzaba un gasto de casi G. 9 millones al contemplar medicamentos, pañales y atención médica.
Sin embargo, al presentarse de improviso en el establecimiento, se encontró con una escena desgarradora.
“Llegué sin avisar y le vi a mi madre en una silla de ruedas, golpeada y atada. La semana que llegué traté de hablar con ella y durante cinco días no me respondieron el teléfono, ocultando lo que había pasado. Los demás abuelitos me decían con lágrimas: ‘Por fin alguien viene a rescatarla; si supiera las cosas malas que nos hacen, tenemos hambre’”, denunció Domínguez.
Tras retirar de inmediato a su madre del recinto, Domínguez la trasladó de urgencia al Hospital General de Luque. La paciente presentaba un corte en la frente, un traumatismo facial con probable fisura ósea, Parkinson no diagnosticado ni registrado por el asilo, y un cuadro respiratorio severo cercano a la neumonía que no estaba recibiendo tratamiento alguno.
“La madre superiora del lugar, de nombre Josefa, primero me mintió en la cara diciendo que me había llamado y que no sabía lo que pasó. Cuando le mostré mi registro de llamadas, terminó admitiendo entre sollozos que mi madre cayó cuando la estaban bañando y me dijo: ‘No pensé que iba a ser tan grave’. Incluso cuando fui a retirar sus prendas al día siguiente, me ofreció dinero para los gastos con tal de frenar el hecho”, reveló.
Ante la gravedad de las lesiones, el denunciante acudió a la Policía Nacional y formalizó la denuncia ante la Unidad 3 de la Fiscalía de Luque, a cargo de la agente fiscal Mirna Villalba. Asimismo, remitió una nota formal a la sede central de la orden religiosa en España para solicitar una intervención urgente sobre la filial paraguaya.
Actualmente, la anciana se encuentra fuera de peligro, instalada nuevamente en su domicilio particular bajo el cuidado de dos asistentes profesionales y con constante monitoreo.
“Mi madre está salvada de ese infierno; volvió a caminar, a comer sola, a hablar y a sonreír. Pero nuestra lucha ahora es por los casi 80 abuelitos que siguen adentro sufriendo la misma negligencia e indolencia”, indicó.