La camioneta que la trasladaba quedó atrapada en el lodo, por lo que debió completar el largo trayecto a caballo para llegar hasta la lejana Karanda’yty, la comunidad donde se crio la docente y no se olvida.
- 03/03/2026
- Por Edicion Prensa
En una muestra de compromiso y vocación, la Lic. Efigenia González de Arias asumió el desafío de llegar hasta la apartada comunidad de Karanda’yty, distante a unos 200 kilómetros de Fuerte Olimpo, para ofrecer sus servicios profesionales a niños y niñas de la zona, enfrentando condiciones geográficas adversas y un importante sacrificio personal.
La docente, quien recientemente ganó el concurso correspondiente para el cargo, tuvo que trasladarse desde Fuerte Olimpo hasta la comunidad Karanda’yty.
El trayecto incluye viaje en vehículo y posteriormente a caballo, debido a las dificultades de acceso al lugar.
A pesar de las limitaciones logísticas, González de Arias decidió asumir sus funciones con determinación, motivada por su compromiso con la educación y sus raíces en la comunidad.
La comunidad Karanda’yty es una zona aislada del Departamento de Alto Paraguay, donde el acceso a servicios básicos, incluida la educación, representa un desafío constante.
La habilitación del espacio educativo fue posible mediante resolución oficial como aula extensiva dependiente de la Escuela N° 5868 Dr. Andrés Rivarola, de Toro Pampa, lo que permitirá garantizar la continuidad del proceso educativo para los estudiantes del lugar; esto representa un logro para los miembros de la comunidad después de una larga lucha por instalar una escuelita.
Los niños y niñas de esta lejana población cuyas familias se dedican a la pequeña ganadería y trabajan como peones de estancias solían trasladar a caballo a sus hijos a lejanos establecimientos educativos o enviarles a escuelas-internados para recibir educación.
La profesora, quien se había radicado junto a su familia en Fuerte Olimpo, se trasladó de esta forma para poder cumplir con esta misión educativa. Además, llevó consigo a su hijo, con el fin de que pueda continuar sus estudios en la zona, demostrando así el carácter integral del compromiso asumido.
La profesora no es ajena a la comunidad, proviene de Karanda’yty y hoy retorna como docente oficial, en un hecho que representa no solo un logro profesional, sino también un acto de servicio hacia su propia gente.
Su decisión ha sido calificada como valiente por miembros de la comunidad, quienes valoran el esfuerzo y el desafío que implica tras- ladarse hasta un lugar de difícil acceso para garantizar el derecho a la educación de los niños y niñas del sector.
FUENTE: UH