Durante controles de rutina realizados el fin de semana en la Aduana del Puente Internacional de la Amistad, lado brasileño, fiscales de la Receita Federal (aduana), con apoyo de la Fuerza Nacional, incautaron más de 500 ampollas de tirzepatida.


Los procedimientos se desarrollaron en tres abordajes distintos y dejaron al descubierto la creatividad —y el riesgo— con el que operan los contrabandistas de fármacos, muchos de ellos, sin registros sanitarios y potencialmente peligrosos para la salud pública.

El primer caso se registró durante la inspección de un taxi con matrícula paraguaya. En la mochila de un pasajero, los agentes hallaron 456 ampollas para adelgazar.

El hombre fue detenido y derivado a sede de la Policía Federal de Foz de Yguazú para los trámites de rigor. 

Horas después, en un control a una furgoneta turística, los fiscalizadores encontraron siete ampollas de medicamentos ocultas dentro de botellas térmicas, camufladas entre el equipaje de una pasajera.

El tercer procedimiento volvió a involucrar a un taxi paraguayo. En esta ocasión, la fiscalización detectó un fondo falso en el forro del bolso de una pasajera. Allí estaban escondidas 120 ampollas de tirzepatida, además de anabolizantes y cigarrillos electrónicos, todos productos de ingreso prohibido o restringido.

El aumento del contrabando de tirzepatida en la frontera entre Paraguay y Brasil no es un fenómeno aislado ni casual. Responde a una combinación de factores económicos, sanitarios y sociales.

Uno de los principales motores es la alta demanda de la tirzepatida, indicada para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y popularizada por su efecto en la pérdida de peso.

El interés creciente, impulsado por redes sociales y la búsqueda de soluciones rápidas para adelgazar, supera muchas veces la oferta legal disponible.

A esto se suma el alto costo y la dificultad de acceso en Brasil. Al tratarse de un medicamento controlado y de precio elevado, su adquisición legal resulta inaccesible para una parte de la población.

FUENTE: UH