Técnicos de la Comuna de Ciudad del Este verificaron que el sistema de cubierta sufrió daños severos e irreversibles, por lo que evalúan un plan de demolición controlada o la reconstrucción parcial del techo.


Un análisis técnico de la Dirección de Área Urbana municipal determinó que el sistema de cubierta sufrió daños severos e irreversibles, lo que obliga a evaluar un plan de demolición controlada o la reconstrucción parcial del techo.

Los especialistas recomendaron la clausura del templo luego de una evaluación técnica multidisciplinaria realizada ayer, atendiendo la inestabilidad de la estructura y el peligro potencial para la ciudadanía. A simple vista se pudieron ver luminarias derretidas por el efecto del calor, restos de madera carbonizada en el piso y vidrios rotos.

Según el informe, la carbonización debilitó de forma significativa la capacidad estructural, especialmente en los puntos de unión, donde existe riesgo de colapso progresivo sobre la nave central.

En los sectores construidos con hormigón armado, los técnicos recomendaron la realización de ensayos especializados para verificar el impacto del calor extremo en la integridad interna de la estructura. Hasta tanto se completen estas verificaciones, solo personal técnico debidamente equipado podrá ingresar al edificio, teniendo en cuenta que el techo se encuentra totalmente colapsado. 

Funcionarios de la Dirección de Servicios Municipales limpiaron ayer en el predio, mientras electricistas restablecieron el sistema eléctrico y las luminarias en el entorno de la Catedral.

El siguiente paso será determinar cómo se haría la reconstrucción, ya que la Comuna declaró estado de emergencia para disponer de fondos y la Itaipú también se comprometió en apoyar la restauración del edificio en el menor tiempo posible, por disposición del presidente Santiago Peña, según un comunicado.

El obispo de CDE, monseñor Pedro Collar, anunció la conformación de un comité de emergencia que estaría conformado por diferentes instituciones públicas y privadas.

Técnicos de la Itaipú, a su vez, llevaron a cabo una evaluación inicial de los daños, mediante un escaneo completo de la estructura con equipos especializados, a fin de elaborar un informe detallado sobre las áreas afectadas y los puntos que requerirán intervención.

“Es un ícono grande, es un ícono emblemático la Catedral San Blas. Ayer fue muy triste. Con lágrimas en los ojos veíamos la iglesia ardiendo. Decíamos: ‘Por Dios, no puede ser’”, expresó Rocío Maldonado, con más de 40 años de residencia en Ciudad del Este. Pero el hecho de que la cruz principal no fue consumida por las llamas, eso representa una señal de esperanza.

Para toda la comunidad –dijo– la Catedral representa una parte esencial de su historia personal y familiar.

“Lo material se puede recuperar, pero nos dimos cuenta de que la fe es grande”, afirmó, agregando que el episodio dejó un mensaje de unidad en tiempos marcados por divisiones.

“Nuestra bandera tiene que ser siempre rojo, blanco y azul, y nuestra fe tiene que mantenerse intacta”, concluyó al reflexionar que la tragedia debe servir como un llamado a trabajar juntos, más allá de las diferencias ideológicas o religiosas.

La Parroquia San Blas informó ayer que todas las actividades religiosas serán realizadas temporalmente en el Salón San Blas, ubicado detrás del edificio de la catedral, donde advirtió que está prohibido el acceso. 

FUENTE: UH