El crecimiento del empleo formal no solo mejora los indicadores económicos, sino que transforma la vida de miles de familias paraguayas, brindando mayor seguridad, previsibilidad y futuro.
- 05/02/2026
- Por Edicion Prensa
Paraguay se posiciona como el país con mayor crecimiento del empleo formal en América Latina, consolidándose como un referente regional en generación de trabajo digno y con derechos.
De acuerdo con los últimos datos comparativos, Paraguay registra un crecimiento del 15,9% en empleo formal, ubicándose en el primer lugar del ranking regional, por encima de economías como Brasil (+9,7%), Costa Rica (+8,9%), México (+3,9%), Colombia (+3,2%) y Uruguay (+0,9%).
Este liderazgo refleja el impacto de un modelo económico que prioriza la estabilidad macroeconómica, la atracción de inversiones y el fortalecimiento del sector privado, generando más oportunidades laborales con salario, cobertura social, seguro médico y jubilación.
El crecimiento del empleo formal no solo mejora los indicadores económicos, sino que transforma la vida de miles de familias paraguayas, brindando mayor seguridad, previsibilidad y futuro.
Paraguay se posiciona como el país con mayor crecimiento del empleo formal en América Latina, consolidándose como un referente regional en generación de trabajo digno y con derechos.
De acuerdo con los últimos datos comparativos, Paraguay registra un crecimiento del 15,9% en empleo formal, ubicándose en el primer lugar del ranking regional, por encima de economías como Brasil (+9,7%), Costa Rica (+8,9%), México (+3,9%), Colombia (+3,2%) y Uruguay (+0,9%).
Este liderazgo refleja el impacto de un modelo económico que prioriza la estabilidad macroeconómica, la atracción de inversiones y el fortalecimiento del sector privado, generando más oportunidades laborales con salario, cobertura social, seguro médico y jubilación.
El crecimiento del empleo formal no solo mejora los indicadores económicos, sino que transforma la vida de miles de familias paraguayas, brindando mayor seguridad, previsibilidad y futuro.
A nivel sectorial, los mayores avances se observan en industria manufacturera, comercio y servicios, además del régimen de maquila, que en los últimos años se consolidó como uno de los principales motores de incorporación de mano de obra joven. La combinación de incentivos fiscales, costos competitivos y disponibilidad de energía eléctrica ha permitido que empresas locales y extranjeras amplíen sus plantillas formales.
Otro factor que incide en este escenario es la digitalización de trámites laborales y tributarios, que ha facilitado la inscripción de trabajadores y reducido la informalidad en pequeñas y medianas empresas. La simplificación administrativa y el uso de plataformas electrónicas para aportes y registros han contribuido a transparentar relaciones laborales que históricamente se desenvolvían fuera del sistema.
No obstante, especialistas advierten que el desafío no se limita al crecimiento numérico del empleo formal, sino a la calidad y sostenibilidad de esos puestos de trabajo. La capacitación técnica, la productividad y la adaptación a nuevas demandas tecnológicas aparecen como variables clave para evitar que el avance sea coyuntural y asegurar que los empleos creados se mantengan en el tiempo.
En paralelo, el incremento de trabajadores registrados también tiene un efecto directo en la recaudación previsional y en la solidez del sistema de seguridad social, ampliando la base de aportantes y generando mayor margen para políticas públicas vinculadas a salud, jubilaciones y protección laboral. Este círculo virtuoso, si se sostiene, podría traducirse en un impacto estructural sobre la economía y el bienestar social. Analistas coinciden en que el reto hacia adelante será equilibrar crecimiento con inclusión, extendiendo la formalización a sectores históricamente rezagados como el trabajo rural y ciertos segmentos del comercio informal urbano.
FUENTE: EL NACIONAL